Thursday, July 27, 2006

Mi banco amigo

Está bien que no me dejen sacar, así ahorro..

Hoy fui por primera vez al banco a sacar parte del dinero que me gané rascándome el ombligo (o haciendo cosas productivas que no tenían nada que ver con por qué me pagan). Me tendrían que haber mandado la tarjeta en algún momento entre hace un mes y la semana pasada y todavía ni noticias, así que me dirigí a la sucursal de mi hasta entonces banco amigo para llevarme la tarjeta, o sacar plata por ventanilla.

Me mandé tranquila por dos cosas: una, porque hace dos semanas cuando fui a averiguar, me dijeron que si la tarjeta no me la entregaban en casa por X motivo, la mandaban derecho a esa sucursal; dos, si no estaba la tarjeta, de todos modos tenía que ir ahí a sacar plata.

Primero hablo con una señorita en su escritorio para preguntarle por mi tarjeta. Sin preguntarme nada me contesta que no puede estar ahí porque si no llegó a mi casa, tengo que pedir específicamente al banco que pida el "rescate" para que lleven a mi pobre tarjetita aparentemente secuestrada a esa sucursal. Primer cambio de discurso. Me mando a hacer la cola para sacar plata, tranquila porque todo el tema del registro de firma ya lo había hecho la vez pasada, aprovechando que tenía tiempo. Cuando llego a la caja, la mina está completamente sorda y después de tres intentos de comunicarle mis intenciones con discreción, me veo obligada a gritar "VENGO A SACAR PLATA". Igual, tranqui, porque mi vieja me acompañó por cualquier cosa (porque obvio que si me vienen a afanar mi vieja me defiende, no va a ser que igual les tenga que dar todo lo que tenga y encima contener el ataque de nervios de mi madre). Después de contarle a todo el banco que iba a sacar plata, la mina me pregunta si es la primera vez que retiro. Le digo que sí. Me dice que entonces pase por el escritorio de Fulanita para hacer el registro de firma. Yo le contesto que ya lo hice. Ella me pregunta si es la primera vez que retiro. Yo le digo que sí, pero que el registro de firma ya lo hice cuando vine hace dos semanas. Me vuelve a preguntar si es la primera vez que vengo a retirar.

...

¿Vieron cuando llaman a un call-center para averiguar algo o hacer un reclamo y les dan ganas de gritar "LARGÁ EL LIBRETO Y ESCUCHÁ LO QUE TE ESTOY DICIENDO, POR AMOR DE JESUCRISTO, ¡¿¡¿¡O NO HABLÁS CASTELLANO, LA CONCHA DE TU MADRE?!?!?! ¡¡¡PENSÁAAAAA!!!". Bueno. Es un momento tanto más mágico cuando a la persona la tenés adelante..

Una vez que establecimos que registrar la firma y sacar plata por primera vez no es una única acción atómica, indivisible y parte de una sacra unidad ceremonial, fue a busar mi firma. Que por supuesto no estaba, porque si bien yo fui a registrar mi firma a la sucursal que me queda cerca, la mandaron a la 150 que es donde me abrió la cuenta mi empleador. Which makes a whole fucking lot of sense, ne? (¡Ni siquiera es cerca de donde trabajo!) Ni ellos me supieron decir dónde mierda queda la sucursal 150. Así que, de nuevo, el trámite de registro de firma. Típico que si la semana que viene todavía no tengo la tarjeta y vuelvo a esa sucursal a sacar plata, volvieron a mandar los papeles de mi firma a la sucursal 150 y los tengo que llenar por tercera vez. Y sólo dios sabe qué quilombo va a armar esta manga de imbéciles cuando descubran que tienen mi registro de firma hecho tres veces y les parezca sospechoso. Antes de que me vaya, la cajera me explica que hasta que no esté mi tarjeta, no pueden registrar mi firma en la red. Ajá. Porque una vez que ya tenga la tarjeta y pueda sacar la plata por cajero, me va a recontra servir que tengan mi puta firma en la red, ¿eh? Ahora que la única manera que tengo de sacar plata es en ventanilla, ¿para qué mierda lo quiero? GENIOS.

Bueno, cuestión que me dejaron sacar plata. Saliendo del banco, al lado del cajero automático tienen un teléfono que te comunica directamente con la Banca Telefónica (¿?), adonde me habían dicho que tenía que pedir que el banco me gestionara el tema de pasar a buscar la tarjeta por esa sucursal. Marco opción uno, ingreso mi número de documento. Me atiende una chica que me pide mi apellido, mi número de documento (¿no lo acabo de ingresar?), mi número de cuenta (¿no la sacan con el número de documento? Acá lo hicieron..), mi dirección (¿¡!?) y mi número de teléfono (¿¡!?). Yo me pregunto si acabo de pecar de idiota en la era del robo de información, o si realmente estoy atada a un banco que me pide que le repita por teléfono datos personales míos que ya tienen. La señorita poco amablemente me informa que tengo que llamar al correo privado y pedir que manden la tarjeta al banco. Segundo cambio de discurso (y cuarta sorpresa poco feliz). Ahí es cuando pierdo la buena onda y le cuento con tono de "mirá nene.." que me acaban de decir que de eso se ocupa el banco, yo solamente tengo que decir por qué sucursal la quiero pasar a buscar. Sí, pero no. Porque no está en OCA, está en otro correo privado, entonces tengo que llamar yo. Y me hace anotar un número de teléfono (más bien que 0-800 las pelotas, hubiera sido mucho pedir). "Me estás diciendo que yo llamo acá, les cuento mi problema y ellos ya van a saber de qué cuernos les estoy hablando". Sí sí. Todavía no llamé, pero no hace falta que les cuente que los del correo privado me van a pedir el código de envío o algún número misterioso e imposible, y voy a tener que volver a llamar al banco y esto se va a transformar en el cuento de la buena pipa que nunca termina.

Yo no me hago mala sangre. Hasta la charla telefónica venía recontra bien. Pero me pregunto, ¿qué especie de estrategia es ésta de anticiparle de palabra al cliente que un proceso está planificado como corresponde, como uno por sentido común esperaría que funcione, para dejar que en el momento de la verdad se choque con que nada es como le dijeron y todo funciona para el orto? De última, ¡escúdense en la posibilidad de que yo sea increíblemente pelotuda y no me dé cuenta de que me están cagando cuando me hacen llamar al correo yo misma, me mandan los papeles a una sucursal que no sé ni dónde queda y no me registran la firma en la red hasta que no tenga la tarjeta! ¡Esto es como el "¿Querés? ¡No te doy!"!

Segunda vez que voy a un banco en mi vida y ya amerita una composición de más de 1000 palabras. No me quiero imaginar la Biblia que voy a poder escribir cuando vaya a cobrar mi jubilación.

10 comments:

fanatica de la pija said...

"¡¿¡¿¡O NO HABLÁS CASTELLANO, LA CONCHA DE TU MADRE?!?!?!"

para mi las malas palabras son -o estan- old fashion (se puede ser MUY VULGAR sin necesidad de utilizar terminos como concha, que son de muy dudoso buen gusto).


saludos!

Diarios de bicicleta said...

Jua, la burocracia entorpece el curso de la historia!
A pesar de la tragi-comedia es bueno que conserves tu humor, y así fue.
Suerte pa´ los próximes trámites..

Besos.

Ger said...

Iba a comentar sobre tu post pero me quedé colgado con el comment de la señorita fanática: hay una pequeña contradicción entre lo que dice y su nick no?

Con respecto a tu post no puedo decirte mas que, lamentablemente, no va a ser la última vez que te pasen cosas como éstas.
Conocés el rdicho relajate y goza?
Besos!

Carolina said...

Fanática del pene: bueno, gracias por el tip.

Diarios: pero cómo me buscaron, eh.. Muchas gracias, suerte para tus trámites también (por siempre son todos un quilombo).

Ger: =) jeje, agudo observador. Y sí, yo me niego a hacerme mala sangre y pelearme con nadie, pero ahora entiendo más a la gente, es de feo que te tomen el pelo 15 veces en 20 minutos.. =(

Crespo said...

¿Qué banco fue? ¿El Patagonia de Av. Entre Ríos al 500?

Carolina said...

Crespo: ¿vos también sos víctima de estos salames??

El otro día pasé por Entre Ríos al 600, ¿vos estás enfrente de la confitería Milano?

Agustin.o said...

Ah bueno, pero es un banco cualquiera ese.. Mirá dónde te fue a abrir una cuenta tu jefe.. es para matarlo.
Yo con ese tipo de situaciones pierdo la paciencia fácilmente, porque del otro lado espero un poquito de sentido común y usualmente, falta.
No sé cómo son los bancos en Argentina, pero yo me abriría otra cuenta en otro banco y transferir la plata cada vez que es depositada. O dejar esa como cuenta de ahorro y no usarla como cuenta con movimientos.

Carolina said...

Lo pensé, pero ya es mucho merengue.. Espero que una vez que tenga la tarjeta ya no hay más drama.

Eso sí, me costó llamar al correo y no llamar al banco para exigirles que se comporten como una entidad seria y me gestionen el tema ellos, como corresponde =| Supuse que llamar yo iba a ser más rápido.

Crespo said...

Exactamente, mi local está justo enfrente de Milano. Y afirmativo: sufro al puto Banco Patagonia casi TODOS los días. Antes, cuando era Sudameris era una masa. Ya no :(

Mantis said...

Mi experiencia con los bancos es casi nula pero muy satisfactoria. Me dijeron en el laburo donde estaba mi tarjeta, la fui a retirar, el de seguridad me dijo a que ventanilla ir, el flaco me pidió el documento, le mostré una fotocopia que bastó, me dió la tarjeta en dos minutos, y desde entonces cobro el sueldo.

Lo mejor es que en el edificio que trabajo hay unos diez cajeros en su interior, por lo que ahora, cada vez que tengo que cobrar, ni siquiera debo desviarme de mi recorrido diario. Igualmente, saco el sueldo de una sola vez y lo dejo en una lata en casa, no vaya a ser cosa que después termine golpeando cacerolas como tantos otros...

Si, soy un viejazo. Pero lo que quiero decir es que muchas veces el desorden no es culpa del banco, sino de tus jefes, que organizan mal las cosas y contratan o actuan de acuerdo a lo que más cómodo les queda a ellos o a los cadetes.

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