Monday, August 14, 2006

Edipo y la culpa del despistado

Terminé La sala número seis. Bha-mooo, yo sabía que en cuanto se terminara la semana del infierno burocrático iba a poder volver a leer.

En alguno de los últimos dos o tres capítulos del texto de Chejov, me encuentro con un tema repetido. En las últimas dos novelas [1] que leí (ésta y La insoportable levedad del ser) aparece el mismo tema, el de la culpa del que no sabe que está haciendo mal (que no es lo mismo que "qué está haciendo mal"). En la que leí primero, la culpa de los comunistas que no previeron o vieron las barbaridades del régimen ruso. En la segunda, la culpa del director del hospital que en 20 años no vio el maltrato a los enfermos.

El que no sabe no es cómplice. No se puede ser cómplice sin estar de acuerdo, y para estar de acuerdo hay que saber de qué se trata. El único tipo de "cómplice" que sabe pero no concuerda es el extorsionado, y el extorsionado es otra víctima. ¿Pero el que no sabe porque no quiere saber, porque no se calienta en ver?

Uno de los personajes de Kundera reflexionaba al respecto, y si mal no recuerdo volvía al punto del que partía, a opinar que no puede cargar con la culpa alguien que no cargara antes con el conocimiento. Esta idea está respaldada por la legislación moderna: nadie puede ser juzgado por incumplir una ley antes de que esta sea aprobada y además debidamente difundida. Pero en el medio, durante varios años de su ficcional existencia, Tomás está convencido de que los militantes comunistas son culpables en alguna medida. Piensa en la tragedia de Edipo.

Edipo no tenía manera de saber que había asesinado a su propio padre y que su matrimonio se había consumado mediante el incesto, que sus hijos eran sus mediohermanos y todo ese embrollo que solamente podía ocurrírseles a los antiguos (o a los griegos, no sé, pero convengamos que muchos talk shows contemporáneos hubieran matado por tener guionistas así de buenos). Edipo, que había sido abandonado y alejado de la verdad de su origen desde chiquito, que quedaba absuelto de toda culpa si asociamos a ésta con el conocimiento a priori del pecado o el error, aún así se hacía cargo de la desgracia que había caído sobre su pueblo por sus acciones. Y no es que se hacía el arrepentido y decía "Uy, che, sorry", ¡el tipo se reventaba los ojos y se mandaba a mudar! ¡Ciego y autoexiliado por mandarse macanas sin saber! Porque las consecuencias de sus acciones existían, después todo; había que redimirlas, y alguien era responsable.

Bien que Edipo podría haberla jugado a lo porteño psicoanalizado modelo fines de siglo XX y echarle la culpa a los padres, que después de todo habían sido quienes habían desencadenado todo el quilombo, pero el tipo se hizo cargo. En el momento en que leí las reflexiones de Tomás sobre Edipo y los comunistas rusos me dije "hm, mirá qué entretenido" y hasta ahí llegué, no me preocupé por decidir si tenían o no la culpa, me interesó solamente el razonamiento. Pero leerlo en dos novelas seguidas es como una coincidenseñal, así que acá estoy, pensando en cuál es la responsabilidad del que mete la pata sin intención.

[1] En todos lados veo que se refieren a La sala número seis como un cuento, pero por la longitud y el hecho de que el texto está divido en capítulos yo prefiero llamarlo novela corta. Es un capricho mío, no me acuerdo qué cuernos es lo que define a una novela y qué a un cuento, pero a mí se me ocurre que la cosa ésta no es un cuento.

6 comments:

Toro said...

Es delgada la línea divisoria entre la inocencia real, y la simple excusa.

No sé bien hasta donde se puede ir (hacia atrás), para definir con exactitud, sobre el conocimiento o no, del que causa el mal.

Edipo, claro está, es una tragedia griega. Y como tal, cumplía y cumple, sus funciones a la perfección. "Educar" a la gente. Mediante lo trágico, despierta la conciencia, y todos empiezan a cuestionar el resultante futuro de sus acciones. Es bueno y es malo. Es interesante y útil, cuidarse de no hacer "el mal", siempre y cuando no nos genere culpas con las que no debieramos cargar. Una cosa es no ver, otra cosa es no querer hacerlo, como vos dijiste.

Empiezo a convencerme de que la novela que te recomendé, te va a gustar bastante.

Abrazo
Toro

Señorita Cosmo said...

El tema entre "Edipo Rey" y "La insoportable levedad del ser" es la muerte anunciada de los protagonistas.
Para entender la "tragedia griega" (y hablo de la de Sófocles, en la que se basan todas), hay que entender a los griegos, que todo lo veían en función de "estar bien con los dioses".
Es difícil entender algunas "reacciones" si uno no se "entrega" a los dioses, pero más allá de eso, así como en toda tragedia griega, los protagonistas están muertos, estate atenta para la próxima obra importante que leas, porque en toda obra en la que se menciona a una tragedia griega, los protagonistas mueren o están castigados de por vida.
son claves literarias, como por ejemplo en la obra de Borges, que cuando aparece una "carta", alguien va a morir, o si es de alguien muerto, trae noticias "claves" para el resto del cuento.
Con respecto a "la culpa" que Tomás "analiza", se puede considerar un "intento de redención", porque según Nietzche, la "racionalización asesina a la tragedia" y es el fin de la pasión.
La tragedia se basa TODA en la pasión. Amor, odio, envidia, angustia, euforia, etc, y por supuesto "celos y amor carnal", o sea, Tomás y Teresa.
El hecho de que el "racionalice" a Edipo, es un intento de justificarse a si mismo y a Teresa por sus pasiones que indefectiblemente los están llevando a la muerte.
él también vive en una situación en la que "no se da cuenta de nada".
Cree ilusamente durante todo el tiempo que ella no se da cuenta de nada. Ella vive girando en círculos alrededor de el y de sus celos sin poder (ni querer) dejarlo.
Básicamente, creo que la cosa apunta a que en escencia todos sabemos cuando se jode a alguien.
Cuando se hacen las cosas con un fin propio y lo más importante:
hasta qué punto se puede "cambiar" o "dejar de hacer" algo que sabemos que jode a otros si es una cuestión de "pasiones"?

Maurus said...

Caro: De eso se tratan estas tragedias... al igual que las operas... ya todo parece estar destinado desde el comienzo mismo para que todo termine mal... (Salvo en Turandot de Puccini y en alguna que otra mas)(no valen las operetas)

Señorita Cosmo... Usted es una Grosa!!!!

Carolina said...

Toro: ya estoy viendo de dónde la saco =)

Srta Cosmo: mirá vos, eso de que la mención de un tragedia griega implica que alguien espicha no lo sabía. Lo que no veo es lo de la muerte anunciada de los protagonistas, o que sus pasiones los lleven a la muerte. Soy malísima para leer entre líneas, pero si mal no recuerdo Teresa y Tomás palman en un accidente automovilístico.. ahora me entró la duda. El único que recuerdo que haga algo parecido a dejarse llevar a la muerte por sus pasiones es.. eeeh.. el del nombre que empieza con F =P =) qué mala memoria..

En general no soy muy amiga de esos análisis; a algunos les veo el sentido, como lo que contás de las cartas en Borges o las tragedias griegas en general, pero muchísimos me dan la sensación de que si uno le preguntara al autor "¿Ud cuando dijo 'papa y batata' estaba tirando un puente a la américa precolombina, porque esos tubérculos provienen de ahí, mostrando que en realidad su novela es una metáfora de la historia de América desde la conquista?", el tipo pondría cara de desconcertado y diría "¿Lo qué? Estee.. y, no.. pero está buena la idea". ¿Cortázar no era el que escribío al principio de un texto suyo que por favor no le buscaran interpretaciones? Yo lo banco.

Maurus: bueno, pero más allá del fatalismo de las óperas y las tragedias.. me gustó la idea sobre por qué Edipo termina como termina y cómo se aplica eso al resto del mundo. Si todas esas historias terminan mal porque todas terminan mal, visto desde ese lado entonces no es algo en lo que me interese detenerme. A menos que fuera para pensar por qué los autores eran todos tan bajoneros =P =)

jmgyl

Señorita Cosmo said...

Si Caro, ellos mueren en un accidente cuando alcanzan o van a alcanzar algo "parecido" a la felicidad, y no quiero ser redundante con el tema pero justamente en las tragedias lo que anuncia el momento de la caída es cuando los protagonistas alcanzaron algo parecido a la felicidad.
Es cierto lo de las interpretaciones (interpretar no quiere decir analizar), no sé si Cortázar lo dijo de sus textos pero por ejemplo Dalí lo decía de sus cuadros. Los textos de Cortázar por ejemplo NO se pueden interpretar, pero SÍ analizar.
Interpretar significa decir por ejemplo "Casa tomoda SIGNIFICA tal y cual cosa" y ahí (sobre todo en Cortázar) entrás en mil interpretaciones distintas y todas válidas si están bien fundamentadas.
Analizar es distinto, es por ejemplo decir "En toda situación en que Cortázar hace mención a un niño, aparece algún personaje que otros no pueden ver exceptuando algún personaje adulto que sea solitario o tenga problemas para relacionarse" o dicho de otra manera "si aparece un personaje con problemas para relacionarse, él, en algún momento verá a los personajes que los otros NO ven".
Eso NO es una interpretación, es un análisis, y para hacerlo se necesita de un escritorazo (Cortazar o Borges por ejemplo) que REPITA situaciones claves (como en la tragedia griega la cuestión felicidad-muerte-castigo divino) que le van dando "pistas" a sus lectores siempre y cuando presten atención o lo sepan.
Estos análisis además, son bastante emocionantes a la hora de estar leyendo y encontrarte con esas "pistas" que sabés que muy pocos las saben y que si no las sabés no importa (nunca te vas a enterar), pero es algo así como una guiñadita de ojos entre el que escribió y vos. Como sentirte "íntimo". Como saber que estás dentro de esos pocos a los que decidió "avisar de antemano" algo.
A mi, particularmente, eso me parece fascinante.

Carolina said...

Ah.. pero, loco, qué mensaje de mierda el de las tragedias griegas!!

Quedando explicada la diferencia entre análisis y una interpretación por Miss Cosmo, ahora sé que me gustan los análisis, pero no las interpretaciones.


Creo que por eso odiaba a mi profesora de Literatura de 5to año, porque nos imponía sus interpretaciones de los textos. Era jodido aprobar con ella, porque implicaba pensar igual =/ Frente a una pregunta aboslutamente subjetiva, no alcanzaba con una respuesta fundamentada, había que contestar lo que la mina quería.. y a veces ni siquiera se había discutido en clase, o sea que había que ser telépata. Qué persona odiosa.

fuurh

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